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Un embarazo no planificado,
¿qué es?


  por Sonia Acevedo

Cuando Sandra anunció a su familia que estaba embarazada, su hermano reaccionó diciendole que era irresponsable. Ella y su esposo tenían tres niños, la menor tenía sólo un año.

Para Rubén, el embarazo no planificado de Sandra no representaba una amenaza. Después del tercer bebé habían comenzado a entender un poco mejor esto de la crianza. Lo que le preocupaba eran los comentarios en la oficina. El año pasado, no había día en que alguien no preguntara si se iba a esterilizar... "¿Otro niño más? Pero, ¿cuántos piensan tener? Supongo que tu esposa se va a operar...", solían decirle.

Las ideas que se tienen sobre un embarazo no planificado son a menudo negativas. Muchos han creído el mito de que los niños deben ser planificados para ser queridos.

Recuerdo una hermosa chica de quince años que me decía: "Maestra, yo fui un accidente... fui concebida en un intento de reconciliación de mis padres que terminaron divorciándose". Su mirada dulce se ensombrecía cuando me contaba su historia. ¿Como le hicieron creer semejante mentira? ¡Los seres humanos no somos accidentes! Somos frutos del amor creador del Padre. Pensados desde la eternidad.

A veces los embarazos no planificados llegan en momentos que parecen ser los menos oportunos, como era el caso de Jorge. Su padre se había hecho una vasectomía, con la idea de que su familia ya estaba completa. Los padres de Jorge tuvieron gran dificultad para aceptar su nacimiento. Su hijo menor tenía diez años y los demás eran adolescentes. La llegada de este bebé implicó comenzar de nuevo. También tuvieron que afrontar los comentarios imprudentes debido a su embarazo en una edad madura.

Otras veces el embarazo ocurre cuando la madre está contemplando volver a trabajar, o durante una crisis económica o cuando la relación atraviesa dificultades. Todas estas son situaciones de crisis que pueden agravarse con la noticia de un embarazo. Es pues normal, que la primera reacción sea de incetidumbre. La realidad según pensada va a cambiar. Los planes que se habían hecho han de ser modificados. Aún así, el embarazo es siempre una buena noticia. ¡Cuantas mujeres han pospuesto el regreso al trabajo a causa de un embarazo, para luego descubrir plenitud y satisfacción cuidando de sus hijos en el hogar!

Algunas parejas han experimentado que tras una situación económica difícil, Dios les bendice con abundancia tras la llegada del nuevo bebé.

Otra pareja que conocí estaban contemplando divorciarse a pesar de tener un niño. La mujer quedó embarazada y esto los hizo volver a evaluar sus dificultades. Cada uno puso un poco de su parte y hoy, casi tres años más tarde, continúan casados. Siempre pensé que este fue el regalo de Dios para salvar su matrimonio.

Es importante recordar entonces que todo ocurre por voluntad Divina. Que cuando Dios, que todo lo sabe, nos envía un hijo es porque ha decidido intervenir en nuestras vidas de manera maravillosa.

¿Cuantas veces nos preguntamos cuál es la voluntad de Dios? Un embarazo es siempre una respuesta elocuente de la voluntad de Dios. Tan concreta como el niño que nace. Con él, Dios nos envía la misión para los próximos años: "Críalo, cuídalo, edúcalo y hazle conocer mis maravillas".

En cada semana del embarazo que progresa, Dios parece susurrar: "Confía en mí". El tiene contados hasta los cabellos de tu cabeza, y ni uno sólo se cae sin que el lo permita. Ese mismo Dios, conoce nuestra situación económica y nos dice: " Confía, que yo proveeré". El conoce nuestra edad y nuestra salud, y nos dice: "Yo te cuidaré." Conoce el futuro y sabe lo que más nos conviene.

Un embarazo no planificado es, en definitiva, la oportunidad que Dios nos da de reconocerle como Señor de nuestras vidas. Nuestros planes eran otros, pero decimos como María: " Hágase tu voluntad."